Vertebrar

Hubo un momento en el que hasta le pillé manía al término, por manido. «Vamos a vertebrar el sector» era la máxima, que partía de la creencia, casi visión, de una cultura gallega proyectada en el País y en el mundo a partir de la fuerza de la unión. Huir del minifundio mental y proyectar marca conjunta parecía una buena idea, pero como en tantas otras cosas no dio tiempo, en parte por la volatilidad de las voluntades políticas, pero también porque con la crisis quien más y quien menos tuvo que regresar a la prioridad de su leira, convertidas en muchos casos en trincheras de pura supervivencia, mes a mes, día a día.

Vista la experiencia de estos años, lo malo de las trincheras es que, con el tiempo, la perspectiva que tienes del vecindario queda sólo en la visión, de cuando en vez, de un vecino alzando una nueva bandera blanca. Y con este panorama lo normal es verse automáticamente cavando más hondo, con la única compañía del miedo interesado que nos inyectan.

El caso es que recuperaba ahora lo de vertebrar pensando en dos procesos en los que participé durante el último año y que, otra vez, partían de la esencia de construir en conjunto, de vertebrar esfuerzos en positivo, aunque esta vez  más a contracorriente que nunca. El Culturgal 2011 y la consolidación de NóComún como colectivo de trabajo comparten varios aspectos clave: creer en lo que haces, creer en el trabajo de quien está a tu lado y finalmente, sobre esta base, creer que es más fácil visibilizar juntos todo lo que podemos ofrecer.

Fue ya en la primavera pasada cuando nos invitaron a presentar la «propuesta alternativa» de NóComún dentro del Macc celebrado en Tenerife. Al acabar, un conocido empresario cultural gallego me comentó que le había gustado mucho la presentación… pero que «no sabía aún que carallo habíamos presentado». En realidad razón no le faltaba, porque aunque el concepto y el discurso eran ilusionantes, totalmente «anti-trincheras», nos faltaba poder demostrarlo en la práctica desarrollando un proyecto de manera integral. Esta oportunidad nos la dio la Asociación Culturgal, confiando en nuestro proyecto dentro de todos los que se presentaron al concurso para la dirección de la Feria de las Industrias Culturales.

NóComún no tiene sede física y cada uno de nosotros vive, y quiere seguir haciéndolo, en un lugar diferente: Arteixo, Pontevedra, Compostela, Vedra… por lo que el gran reto era crear dinámicas a distancia para un proyecto complejo y que iba a necesitar de mucho tiempo de preparación. Empleamos herramientas colaborativas en la red compartiendo todo el proceso de construcción del proyecto pero, a medida que los plazos se iban acortando, se hizo imprescindible encontrarnos físicamente para avanzar.

En este punto converge también uno de los principales valores de una Feria como Culturgal: la necesidad de contar con espacios de encuentro entre los profesionales y sobre todo, de encuentro de lo que hacemos con el público. La tecnología nos permite comunicarnos entre nosotros y sumar miles de clics, de visitantes únicos y de «likes», pero en un invierno como este resulta imprescindible, de cuando en vez, sentir el calor del contacto con la gente, especialmente si es también a miles, para poder seguir adelante con más fuerza.

Culturgal 2011 tuvo la capacidad de atraer público a un evento que se presentaba claramente como el gran escaparate de la producción cultural gallega. Es decir, el público se desplazó ex-profeso desde todos los puntos de Galicia hasta el Pazo da Cultura de Pontevedra «sólo» para disfrutar de las propuestas en las que trabajamos durante todo el año, la cultura que hacemos.

Precisamente este éxito de afluencia desmonta varios bulos, como lo de que lo que hacen creadores y profesionales gallegos de la cultura no le interesa al público y viceversa, que al sector no le interesa demasiado desarrollar estrategias y proyectos con el público como principal objetivo. Las propuestas de las industrias culturales gallegas interesan y tienen mucho público por ganar, estableciendo canales de visibilización adecuadas, cuidando las formas y los espacios.

En una situación tan compleja como la actual, el contacto directo con el público y su gran respuesta fue un balón de oxígeno para el sector y durante los tres días el estado de ánimo de todos los que allí estaban lo demostraba. Me decía mucha gente que el buen ambiente partía ya desde el propio equipo de trabajo y es cierto, a fin de cuentas nosotros estábamos también disfrutando del resultado de tanto esfuerzo común. Al fin, a rede estaba tecida.